Esta vez la cita fue en La Trastiena a las 21:00 hs. El público se iba acomodando en sus mesas y se preparaba para rememorar aquellos clásicos de los 80’s en lo que sería el último show del año de Virus. Había gente de todas las edades; desde aquellos viejos seguidores de las primeras épocas de Virus acompañados de su familia (hijos y abuelos) hasta jóvenes de entre 25 y 30 años.
Con un ambiente relajado y ameno, la banda salió a escena con su nueva formación; Marcelo Moura (voz); Julio Moura (guitarra y coros); Ariel Naon(bajo); Daniel Sbarra (guitarra y coros); Lulo Isod (batería) y Fernando Monteleone (teclados) desplegando todo su romanticismo indecente que siempre caracterizó a la banda mientras que su público los aclamaba como en sus viejas épocas. Marcelo Moura (voz) hizo de anfitrión y durante toda la noche demostró una actitud muy distendida desde su look hasta en su forma de moverse, de hecho se paseó descalzo por todo el escenario como si estuviera tocando en una fiesta para sus amigos más íntimos.
Y así la banda “despegó con destino a Nueva York, haciendo escalas por toda su discografía sin dejar de lado ninguno de sus hits que hicieron, hacen y harán bailar a más de uno como ser Tomo lo que encuentro, Sin Disfraz y Mirada Speed. Al principio el público acompañaba desde sus mesas, pero de a poco se fue animando a desatarse, algunos se fueron poniendo de pie y acercando al escenario y otros se quedaban en su lugar haciendo palmas y ovacionando a la banda. Hubo invitados especiales, como Miguel Zabaleta (ex Sueter) que acompañó a Moura en voz en el tema Imágenes Paganas y Oscar “Cachorro” Lopez (ex integrante de Los Abuelos de la Nada y actual productor artístico) que también estuvo presente en guitarras
Hubo momentos de locura rockera desenfrenada como en El Probador, donde la gente, especialmente lo más jóvenes, se amontonó adelante del escenario a cantar y saltar desaforadamente al ritmo de “sin perder tiempo aprovecharon, la hicieron corta y se borraron”, como así también en temas como Hay que salir del agujero interior y Wadu Wadu.
“Oh, oh, oh, oh y Virus no se va”, cantaba el publico a medida que se acercaba el final del show, hasta los abuelos se paraban para aclamar a la banda, muy divertida imagen por cierto. Llegan los bises con Luna de miel, el público lanza caramelos hacia el escenario al son de “caramelos de miel entre tus brazos” y Moura da cierre a este show tan particular. Un show que cumplió con sus expectativas, divertido y por sobre todas las cosas, que dejó un lindo recuerdo para aquellos nostálgicos de los 80’s y porque no para aquellos jóvenes que no tuvieron el placer de conocer Virus en su época de pleno auge.