Fervor, éxtasis y locura adolescente coronaron la noche de Cuentos Borgeanos. Minutos previos al comienzo del show, los miembros del foro Borgeano (en su mayoría adolescentes de entre 18 y 22 años) arrancaron con el agite, con globos negros y plateados en sus manos, saltaban y aclamaban eufóricos que apareciera Cuentos. El resto del público, por el contrario, se demostraba tranquilo y expectante.
A las 21:00 hs se encendieron las luces del escenario, se abrió el telón y salió a escena la banda. Abril Sosa (voz y guitarra) se plantó ante el público con firmeza y seguridad, con un look similar al de un rocker inglés (chupines negros, zapatos blancos, chaqueta y gafas), acompañado por el repique de la batería y las guitarras desenfrenadas y comenzó bien arriba entonando las primeras estrofas de Estás vivo.
La banda recorrió de punta a punta su último disco, Piscomagico y sumo a su repertorio algunos clásicos y nuevas versiones de temas de discos anteriores (Felicidades, Misantropía y Fantasmas de lo nuevo). Continuaron con temas como océano y Eternidad, éste último provocó el desenfreno del público, Días con una versión más electro-pop y temas de su último disco como ser Dulce Espera, Pequeña Luz y Mirar al Sol.
También hubo algunos condimentos interesantes, como la participación de la banda Superchería, banda de la cual Abril Sosa es admirador, el cover de Divididos Alta Delta, la inclusión de un contrabajo en el tema Te Verde y la interpretación de Eternidad, donde la banda trasladó sus instrumentos a la pasarela que se encontraba en medió del salón y compartió muy de cerca con el público un momento muy emotivo.
Nos encontramos ante una de esas típicas bandas que no deslumbran con sus discos pero que en vivo demuestran todo su potencial artístico y musical. Se muestran muy humildes ante su público y tratan de hacerlo sentir bien. Esta actitud se notó particularmente en Abril Sosa, siempre hablando desde su lado más sincero y modesto, dejando de lado su ego, no había momento en el que descuidara a su gente a la cual se debe, por cierto. Por supuesto, hablamos de una banda a la cual le falta mucho camino por recorrer pero que tiene, sin duda, el empuje y actitud que se necesita para llegar a la cima.